
El cielo ya nos daba pistas sobre el tiempo del domingo, pero aguantó bien y no tuvimos ni una gota. Aunque hoy no ha parado de llover, y ha sido un poco difícil poder ir de museo en museo sin mojarse. Creo que la culpa fue de la mujer que estaba cantando en el mercado. Ella con un hombre al organillo en plan Camela, tocando las canciones típicas del país. Con Laura comentábamos el tono triste y melancólico de su música, ella dice que es sólo para los viejos, y efectivamente, había varias parejas bailando agarrao entre los pescados.
A mí, una vez más, me recordó a las películas de Kaurismaki; siempre hay una escena en un baile, con música deprimente y parejas bailando. Yo creía que era un cuadro más bien surrealista por el tono, pero ahora veo que es real. Este es un país curioso, pero "mina pidan suomesta".


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