it's over now
Ya llevo más de un mes en "casa". Es absurdo contaros ahora qué pasó los últimos días, lo tenéis en las fotos. Lo de siempre, fiestas de despedida, entrega de proyectos, aviones, aeropuertos, abrazos y lágrimas, muchas lágrimas. Es raro como ahora, en este mismo instante, muchos a los que conocí en Tampere seguirán allí, haciendo exactamente lo mismo que 4 meses atrás, pero sin mí. Robando platos y vasos de la cocina de los franceses, resbalando en la nieve, bebiendo cerveza, intentando hablar con el conductor del autobús...
Las despedidas son duras, sobre todo cuando sabes que a muchos, a la mayoría, no los volverás a ver, que han sido relaciones por conveniencia, de éstas que se tienen con compañeros de trabajo. Relaciones buenas, cordiales, pero forzadas por un contexto, artificiales. Siempre hay excepciones, por supuesto que hay reencuentros que me esforzaré en tener, tanto en la península como en el extranjero, y por supuesto que volveré a Finlandia. Han quedado cosas importantes en ese país que ha resultado no ser tan frío ni extraño.
En Barcelona toca lo de siempre, esperar. Pero ahora tengo un objetivo, y espero que sea eso lo que me salve esta vez.
Fue un placer.


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